Texto de divulgación científica: cómo escribirlo bien
Identifica un texto de divulgación científica y aprende a escribir uno con fuentes, estructura y lenguaje accesible, mediante un ejemplo original explicado.

En pocas palabras
- La divulgación explica conocimiento científico para lectores que no necesitan ser especialistas en el tema.
- Simplificar exige seleccionar y explicar, conservando relaciones, condiciones e incertidumbre relevantes.
- Un buen texto permite rastrear sus fuentes y distingue evidencia, interpretación y recursos narrativos.
En este artículo
Un texto de divulgación científica explica conocimientos, preguntas o procesos de la ciencia mediante un lenguaje accesible a lectores que no son especialistas en el tema. Su propósito es facilitar comprensión y participación en la cultura científica, conservando precisión, evidencia y límites. Puede abordar ciencias naturales, sociales o humanidades.
La dificultad está en seleccionar qué necesita el lector y cómo explicarlo. Sustituir palabras técnicas por expresiones cotidianas ayuda solo si se mantiene la relación que importa. Un texto puede ser ameno y riguroso: la claridad depende de organizar una explicación, no de eliminar todo concepto difícil ni de convertir cada resultado en una promesa extraordinaria.
Qué cambia respecto de un artículo especializado
El Portal Académico del CCH de la UNAM distingue el texto divulgativo por su lenguaje accesible y su público amplio. Un artículo especializado puede suponer métodos y vocabulario compartidos entre investigadores. La divulgación necesita reconstruir parte de ese contexto para personas con otros conocimientos e intereses.
Eso no significa que sus lectores carezcan de formación. Una estudiante de Derecho puede ser una lectora no especialista de astronomía, mientras una investigadora en física puede necesitar una explicación introductoria de sociología. “Público general” es una orientación demasiado amplia para decidir ejemplos: conviene imaginar un destinatario y una pregunta concretos.
| Aspecto | Artículo especializado | Texto divulgativo |
|---|---|---|
| Público previsto | Comunidad con conocimientos del campo | Lectores con experiencias y formaciones diversas |
| Contexto necesario | Parte puede darse por compartida | Se explica lo necesario para seguir la idea |
| Detalle metodológico | Permite examinar procedimientos del estudio | Selecciona el detalle que cambia la interpretación |
| Organización | Sigue las convenciones de la publicación | Puede adoptar secuencia explicativa, narrativa o argumentativa |
- Aspecto
- Público previsto
- Artículo especializado
- Comunidad con conocimientos del campo
- Texto divulgativo
- Lectores con experiencias y formaciones diversas
- Aspecto
- Contexto necesario
- Artículo especializado
- Parte puede darse por compartida
- Texto divulgativo
- Se explica lo necesario para seguir la idea
- Aspecto
- Detalle metodológico
- Artículo especializado
- Permite examinar procedimientos del estudio
- Texto divulgativo
- Selecciona el detalle que cambia la interpretación
- Aspecto
- Organización
- Artículo especializado
- Sigue las convenciones de la publicación
- Texto divulgativo
- Puede adoptar secuencia explicativa, narrativa o argumentativa
El divulgativo tampoco equivale simplemente a noticia científica. La noticia prioriza un acontecimiento y su relevancia inmediata; una explicación puede abordar un conocimiento establecido sin depender de una novedad. Los géneros periodísticos ayudan a distinguir esas finalidades y a reconocer formatos que pueden combinar investigación, interpretación y narración.
Características de una explicación accesible y precisa
La idea central debe poder formularse en una frase. A partir de ella, cada párrafo aporta una pieza: un fenómeno observable, un concepto necesario, una relación o una consecuencia. Los ejemplos ilustran esa relación; no deben abrir tantas rutas nuevas que el lector olvide la pregunta de partida.
Los términos técnicos se introducen cuando permiten nombrar algo relevante y se explican en contexto. Evite dos extremos: acumular vocabulario que funciona como señal de autoridad o reemplazar todos los términos por palabras vagas. A veces aprender una palabra precisa es parte del beneficio de leer el texto.
Luis Estrada, en La comunicación de la ciencia, recuperado por la RDU de la UNAM, destaca el diálogo, las aclaraciones y la atención al público. Esta perspectiva permite evaluar un escrito por las preguntas que ayuda a formular, además de por los datos que entrega. Informar y hacer comprensible no son operaciones idénticas.
Cómo trabajar con fuentes científicas
Antes de redactar, registre qué afirmación necesita sustento y qué documento permite comprobarla. Una nota de prensa puede orientar la búsqueda, pero un trabajo sobre resultados específicos debe examinar el estudio o el informe original cuando esté disponible. Lea qué se investigó, en qué condiciones y qué concluyeron realmente sus autores.
La fuente debe corresponder a la pregunta. Un material educativo institucional puede ser adecuado para explicar un fenómeno establecido; un artículo reciente puede ser necesario para presentar un hallazgo concreto. La fecha importa de distintas maneras: una novedad exige contexto actualizado, mientras un concepto básico requiere revisar claridad y vigencia de la explicación.
La investigación documental ofrece un método para seleccionar y comparar materiales. Conservar notas sobre alcance y limitaciones evita perder matices al escribir. Si dos fuentes no coinciden, examine si hablan de poblaciones, periodos o métodos distintos antes de presentar la diferencia como una disputa general.
Ejemplo trabajado: explicar las fases de la Luna
Para mostrar la transformación de lenguaje, utilizaremos un fenómeno explicado por NASA Science: vemos distintas porciones de la mitad lunar iluminada conforme cambia la posición de la Luna en su órbita. La Luna refleja luz solar; las fases no son cambios en su forma física.
Las dos versiones que siguen son redacciones originales para este artículo. No son citas textuales de la NASA ni fragmentos de un estudio nuevo. El propósito es comparar decisiones de escritura manteniendo una misma relación científica básica.
Una versión con mayor concentración de conceptos sería: “La variación de la fracción visible del hemisferio lunar iluminado depende de la geometría entre Sol, Tierra y Luna durante la órbita lunar”. La frase es breve, pero exige que el lector comprenda “fracción visible”, “hemisferio iluminado” y la relación geométrica antes de interpretar su explicación.
La segunda versión empieza por una observación reconocible y separa la explicación en pasos. Mantiene los tres cuerpos implicados y distingue apariencia de forma. Su precisión no depende de sonar complicada. Para una pregunta distinta, por ejemplo sobre eclipses o duración de ciclos, haría falta incorporar información adicional.

Cómo organizar un texto de principio a fin
Una apertura eficaz puede plantear una pregunta, describir una escena verificable o corregir una confusión. Después necesita cumplir esa promesa. Si comienza preguntando por qué la Luna parece cambiar, la explicación de esa apariencia debe ocupar el centro, sin desviar el texto hacia todos los temas de astronomía que resulten interesantes.
Guillermo N. Murray-Tortarolo, en su artículo sobre escritura divulgativa en la RDU, propone jerarquizar la historia y trabajar estructura y ritmo. La aplicación práctica es decidir qué información resulta central y qué puede quedar para otra pieza. Omitir asuntos laterales no equivale a ocultar límites decisivos.
El desarrollo puede seguir una secuencia de pregunta, conceptos, mecanismo y ejemplo. Otra opción es comenzar con un caso y volver a él después de explicar la idea. No hay una plantilla universal. Lo que debe mantenerse es una relación visible entre la pregunta inicial y cada sección.
La síntesis académica ayuda a reunir fuentes sin convertir el escrito en una cadena de resúmenes. El cierre puede recuperar qué permite entender la explicación y señalar una pregunta siguiente. No necesita prometer aplicaciones prácticas que el material consultado no demuestra.
Cómo comunicar límites sin perder claridad
Si un estudio encuentra una asociación, no la convierta automáticamente en causa. Si se realizó en un grupo delimitado, no atribuya el resultado a todas las personas. Palabras como “puede”, “en estas condiciones” o “en la muestra estudiada” son útiles cuando corresponden a un límite real; no deben agregarse como adornos para cualquier afirmación.
Las cifras también necesitan contexto. Un porcentaje sin denominador puede ocultar cuántas observaciones lo sostienen; una comparación sin periodo no permite saber qué cambió. Cuando el número no es necesario para comprender la idea, puede omitirse. Cuando sí lo es, explique qué mide y de dónde procede.
Una analogía ayuda a iniciar una comprensión, pero necesita fronteras. Comparar una célula con una fábrica puede orientar una función y confundir otras si se interpreta literalmente. Presente qué relación compara y qué queda fuera. La imagen verbal es un recurso de explicación, no una evidencia del funcionamiento descrito.
Un método breve para redactar y revisar
Del tema a una explicación que se puede comprobar
- Defina un lector y una pregunta que pueda responder en el espacio disponible.
- Consulte fuentes pertinentes y registre afirmaciones, condiciones y límites.
- Escriba la idea central y ordene los conceptos necesarios para entenderla.
- Añada un ejemplo propio o documentado, identificando su origen y alcance.
- Revise precisión y continuidad; después pida a otra persona que explique qué entendió y dónde se perdió.
La última prueba permite detectar un problema que una revisión ortográfica no ve: quizá el lector aprendió una conclusión distinta de la pretendida. Si eso ocurre, examine qué frase favoreció esa interpretación. Reescribir no consiste únicamente en acortar; puede requerir añadir una distinción o cambiar el orden de la explicación.
¿Solo una persona investigadora puede escribir divulgación?
No. Participan científicos, periodistas, docentes y otros comunicadores. Lo decisivo es trabajar con fuentes, comprender el tema y verificar la explicación. Cuando falta conocimiento para evaluar una afirmación técnica, la consulta a una persona competente puede ser necesaria; no debe inventarse una revisión ni una credencial para dar autoridad al texto.
¿Una imagen vuelve científico al texto?
No. Una imagen puede explicar una relación o solo acompañar la lectura. Debe corresponder al contenido, estar identificada y evitar sugerir datos que no contiene. Un esquema conceptual no representa una medición; una ilustración de laboratorio tampoco demuestra que se haya realizado el experimento narrado.
Referencias
- UNAM. CCH. Portal Académico. Publicaciones científicas. https://e1.portalacademico.cch.unam.mx/alumno/tlriid3/unidad3/argumentarparademostrar/publicacionescientificas
- Estrada, Luis. La comunicación de la ciencia. Revista Digital Universitaria, 26(2), 2025. Reedición del texto de 2014. https://www.revista.unam.mx/2025v26n2/la_comunicacion_de_la_ciencia/
- Murray-Tortarolo, Guillermo N. De cómo escribir un artículo de divulgación y no matar de aburrimiento a tus lectores. Revista Digital Universitaria, 20(4), 2019. https://www.revista.unam.mx/2019v20n4/de_como_escribir_un_articulo_de_divulgacion_y_no_matar_de_aburrimiento_a_tus_lectores/
- NASA Science. Moon Phases. https://science.nasa.gov/moon/moon-phases/
Autoría
Study Mais
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